5- la renuncia de los gobiernos a utilizar las guerras como medio para resolver conflictos.
Lo urgente es crear conciencia por la Paz y el desarme. Pero también es necesario despertar la conciencia de la No Violencia Activa que nos permita rechazar no sólo la violencia física, sino también toda forma de violencia económica, racial, psicológica, religiosa y de género. Desde luego, aspiramos a que esta nueva sensibilidad pueda instalarse y conmover las estructuras sociales, abriendo el camino para la futura Nación Humana Universal.
La Marcha Mundial hace un llamamiento a todas las personas a sumar esfuerzos y tomar en sus manos la responsabilidad de cambiar nuestro mundo, superando la violencia personal y apoyando en su ámbito más próximo, el crecimiento de esta influencia positiva.
En todo este tiempo, en muchas ciudades y pueblos, se están realizando marchas, festivales, foros, conferencias y otros eventos para crear conciencia de la urgencia de la Paz y la No Violencia. Y en todo el mundo las campañas de adhesión a la Marcha multiplican esta señal más allá de lo hasta ahora imaginado.
Por primera vez en la historia un evento de esta magnitud se pone en marcha por iniciativa de los mismos partícipes. La verdadera fuerza de este impulso nace del acto sencillo de quien por conciencia adhiere a una causa digna y la comparte con otros.
Se ha designado por este período de la Marcha y hasta Enero de 2010 - fecha en que se producirá la reestructuración del Movimiento Humanista - a Rafael de la Rubia como representante del organismo humanista “Mundo sin Guerras” y a los portavoces continentales: Michel Ussene, por África; Sudhir Gandotra, por Asia; Giorgio Schultze, por Europa; Tomás Hirsch, por Latinoamérica y Chris Wells, por Norteamérica. A todos ellos se ha dado la misión de recibir de manos de los premios Nobel de la Paz - durante la octava edición del Summit de Berlín - la “Carta para un mundo no violento”, con el compromiso de difundirla en todos los países por donde pase la Marcha Mundial.
Precisamente, es en esta “Carta” en donde se plasman los Principios que pueden ser suscriptos por las personas de buena voluntad en todas las latitudes.
Para no detenerme exhaustivamente, quisiera destacar el principio noveno de la Carta que dice: “Llamamos a las Naciones Unidas y a sus Estados miembros para que tomen en consideración medios y métodos para promover un reconocimiento significativo de las diversidades étnicas, culturales y religiosas en los estados nacionales multi- étnicos. El principio moral de un mundo no violento es: “Trata a los demás como quisieras que los otros te trataran a ti”.
Este principio moral va más allá de toda norma y de toda juridicidad para asentar su dominio en el terreno humano por el registro del reconocimiento común que supera a todo cálculo y a toda especulación.
Este principio, conocido desde antiguo como la “Regla de Oro” de la convivencia, es uno de los dieciocho que se tienen en cuanta en este magnífico documento que es necesario difundir ampliamente.
Por otra parte, no debemos dejar pasar algunos tópicos que hacen a la comprensión de nuestras actividades en el campo de la No Violencia, porque es evidente que la prevención negativa hacia nosotros ha nacido y se ha desarrollado en Sudamérica durante las luchas no violentas sostenidas contra las dictaduras militares. Es muy claro que la discriminación que sufrimos en diversos campos arranca de la desinformación y la difamación sistemática sufrida durante décadas en nuestros países de origen, como la Argentina y Chile Las dictaduras y sus órganos de “desinformación” fueron tejiendo su red ya desde la época en que se prohibía, encarcelaba, deportaba y asesinaba a nuestros militantes. Aún hoy y en distintas latitudes, se puede pesquisar la persecución que sufrimos no solamente a manos de los fascistas sino también a manos de algunos sectores “bienpensantes”. Y es de observar que a medida que progresan nuestras actividades muchos declamadores de la Paz, rasgan sus vestiduras exigiendo nuestro silencio o apostrofando a todo grupo o individuo que nos mencione públicamente..
Si bien esos dicterios quedan en el pasado hoy se sigue denigrando la acción no violenta argumentando que nada podrá hacerse, más allá de la declamación, frente a los poderes “reales” que deciden las situaciones del mundo. Y, para ejemplificar, veamos algunos casos.
El primero se refiere a las campañas en contra del Servicio Militar efectuadas por los humanistas en Argentina hace pocos años.
En esa época se sostenía que era imposible modificar esa ley de obligatoriedad. Sobre todo, después de haber logrado durante un año de actividad, un millón y medio de firmas que fueron rechazadas sin justificación. Entonces, el Poder Ejecutivo publicitó la inconveniencia del intento que dejaba “en estado de indefensión a la Nación frente a las posibles agresiones de países limítrofes”. Sin embargo, la opinión pública estaba sensibilizada de tal manera que el debate (sin mencionar a los autores del proyecto) salió a la luz mientras los medios informativos se fueron haciendo eco. Y en un momento, la Presidencia de la República firmó el “decreto de anulación del Servicio Militar obligatorio” reemplazándolo por el Servicio Militar optativo. Pero se argumentó, en esa ocasión, que se tomaba tal medida porque un soldado había muerto en un cuartel debido a los malos tratos recibidos. Así las cosas, quedó claro que no fue inútil la larga campaña y movilización de los humanistas porque la arbitraria ley quedó sepultada.
El otro caso, más reciente, se produjo en la República Checa.
El llamado “escudo estelar” se estaba proyectando desde 2002 sin que la población en Chequia y en la Unión Europea se enteraran. En Junio de 2006, el Movimiento Humanista se hizo promotor de una alianza de organizaciones de base sociales y políticas, haciendo saber que el 70% de la población estaba en contra. Y se pidió que no se realizara el proyecto dada su peligrosidad al tiempo que se exigía un referéndum. Dos humanistas iniciaron una huelga de hambre y la protesta empezó a contar con el apoyo de organizaciones pacifistas y no violentas. Este tipo de protesta se mantuvo durante un año, involucrándose artistas, académicos, científicos y alcaldes. Finalmente, la protesta se desarrolló también en el Parlamento Europeo. En Marzo de 2009, el gobierno se desplomó por confluencia de diversos factores, pero la protesta popular y la oposición parlamentaria postergaron la ratificación del tratado entre la República Checa y U.S.A. En Septiembre de 2009, Obama renunció al proyecto del escudo estelar en Chequia y Polonia.
Debemos considerar ahora dos temas todavía no comprendidos en su alcance social.
Como todos hemos captado se ha instalado en nuestras sociedades la temática ecológica y la defensa medioambiental. Aunque algunos gobiernos y ciertos sectores interesados nieguen el peligro que entraña la desatención al ecosistema, todos se están viendo obligados a tomar medidas progresivas por la presión de las poblaciones cada día más preocupadas por el deterioro de nuestra casa común. Hasta nuestros niños son cada día más sensibles a los peligros del caso. En los centros de enseñanza más elementales y a través de los medios informativos, se pone cuidado en el tema de la prevención del deterioro y nadie puede escapar a estas preocupaciones.
Pero en cuanto a la preocupación por el tema de la violencia llevamos un notable retraso. Quiero decir que no está instalada todavía a nivel general y global la defensa de la vida humana y de los más elementales derechos humanos. Aún se hace apología de la violencia cuando se trata de argumentar la defensa y aún la “defensa preventiva” contra posibles agresiones. Y no parece experimentarse horror por la destrucción masiva de poblaciones indefensas. Únicamente cuando la violencia nos roza en nuestra vida civil a través de hechos delictivos de sangre nos alarmamos, pero no dejamos de glorificar los malos ejemplos que envenenan a nuestras sociedades y a los niños ya desde la más tierna infancia.
Es clareo que aún no está instalada la idea ni la sensibilidad capaz de provocar un repudio profundo y un asco moral que nos aleje de las monstruosidades de la violencia en sus diferentes rangos.
Por nuestra parte, haremos todo los esfuerzos necesarios para instalar en el medio social la vigencia de los temas de la Paz y la No Violencia y es claro que el tiempo llegará para que se susciten reacciones individuales y también masivas. Ese será el momento de un cambio radical en nuestro mundo.
Para terminar con mi breve intervención quisiera retomar la “Carta para un mundo no violento” propuesta por los Premios Nobel de la Paz y Organizaciones Nobel por la Paz, con el objetivo de impulsar sus propuestas a lo largo de esta Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia. Estaremos muy honrados al compartir sus principios en las acciones concretas del quehacer social que con seguridad nos encaminarán hacia ese nuevo mundo que hemos mencionado.
Nada más, muchas gracias.